Fue una respuesta a la inesperadamente formidable fuerza blindada de la Unión Soviética encontrada en los primeros meses de la Operación Barbarroja, particularmente en los T-34 y KV-1. El Tiger I proporcionó al Heer su primer tanque equipado con el cañón de 88 mm, que había demostrado previamente su efectividad tanto contra blancos aéreos como terrestres. Durante el curso de la guerra, el Tiger I entró en combate en todos los frentes de batalla que tenía Alemania. Por lo general fue desplegado en batallones de tanques independientes, donde demostró ser formidable.
Mientras que el Tiger I era temido por la mayoría de sus oponentes, era técnicamente complicado, usaba materiales y métodos de producción caros y de trabajo intensivo, consumiendo mucho tiempo de producción. Sólo fueron fabricadas 1347 unidades entre agosto de 1942 y agosto de 1944. El Tiger era propenso a ciertos tipos de fallos en las orugas e inmovilizaciones, sin embargo, en general era mecánicamente fiable pero caro de mantener y complicado de transportar debido a sus ruedas de apoyo superpuestas y entrelazadas. En 1944 se dejó de producir en favor del Tiger II.
Apenas un puñado de tanques Tiger sobreviven en museos y exposiciones. Quizás la muestra más notable es el Tiger 131 del Museo de Tanques de Bovington, el único que fue restaurado a condiciones de funcionamiento. El manual de entrenamiento de la tripulación, el Tigerfibel, se convirtió en una pieza de coleccionista.
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